Hay días en que me dan ganas de coger una escopeta de caza y masacrar a todos los de mi empresa. Luego me frustro porque muchas veces cuando me cabreo no es culpa de los que trabajan aquí, sino de los energúmenos que llaman por teléfono. Ahora mismo acabo de atender una llamada:
"Empresa de Aviación, buenos días"
"Páseme con la señorita Mie"
"¿De parte de quién?"
"De Borde Gilipollas"
"¿De donde llama?"
Silencio.
"Disculpe..."
"Llamo desde mi empresa, ¿me pasas o no me pasas?"
"Si es tan amable de decirme el nombre de su empresa..."
"Joder, te he dicho mi nombre y desde dónde llamo, ¿qué quieres también, mi DNI? Pásame de una puta vez"
Se daba la circunstancia de que la señorita Mie estaba esperando una llamada muy importante, así que he puesto a Borde Gilipollas en espera y le he preguntado a Mie si era con él con quien quería hablar. Sí era, y le he pasado.
¿Qué podía haber hecho? Se me presentan varias opciones:
a) Lo que hice.
b) Contestar: "Disculpe, sr Gilipollas, pero en mi trabajo se me exige que le pregunte a usted el nombre de su empresa" (consecuencia posible: algo del estilo "usted no sabe quién soy yo" o una bordería tan grande que ni siquiera la concibo).
c) Explicarle que la señorita Mai esperaba la llamada de una empresa concreta y que por tanto no podía pasarle la llamada a no ser que me dijera de qué empresa llamaba (consecuencia posible: la misma)
d) Contestar: "Mire, imbécil de mierda, a mí usted me guarda un respeto, so gilipollas. Vuelva a llamar y tráteme con más educación" (consecuencia posible: me despiden).
Aunque hubiera deseado con todas mis fuerzas poder comportarme como en la opción d), creo que me hubiera bastado con la b) o la c), y no con el "perdón, perdón" que murmuré antes de pasarle la llamada. Pero es que no comprendo (ni comprendí en ese momento) que le puede llevar a una persona a ser tan imbécil y comportarse como un borde con la telefonista. ¿Qué saca en claro? ¿En qué le beneficia? ¿Qué le costaba decirme el nombre de su empresa?
Ayer me pasó algo similar, pero dentro de la empresa, con la Jefa de los comerciales. Le quise pasar una llamada:
"Te llama Un Señor"
"De eso se encarga La Chica Nueva"
"Pero La Chica Nueva a no tiene teléfono"
"¿Y a mí qué coño me cuentas, joder? ¿Acaso soy yo la telefonista? Creo que no"
Cling. Colgazo.
Pero vamos a ver. VAMOS A VER. Por favor. Tal vez sea la telefonista, pero no soy una mierda. Tengo carrera y media. Hablo seis idiomas. Mi cociente intelectual es de 127, lo cual seguramente es superior a la media de la empresa y fijo que lo es a la de los dos energúmenos estos. He vivido en cuatro países diferentes. Y si he terminado como telefonista es porque era la manera más sencilla y menos comprometedora de ganar dinero mientra me quedo en la Ciudad. Pero desde luego, NO SOY MENOS QUE ELLOS. No tienen ningún derecho a pisotearme.
Me siento tan frustrada que sin duda alguna me gustaría matar a alguien. A la Jefa más o menos la tolero, porque son muchos meses y más o menos la veo venir, pero me encantaría que Borde Gilipollas se presentarse aquí para pegarle un hostión con el teclado del ordenador. Joder.
Ayer murieron 15 vacas electrocutadas en un prado en Lugo. Estaban todas tiesas, boca arriba, con las patas estiradas... Sin duda es una gran desgracia, porque las pobres vacas perdieron la vida y el pastor su principal fuente de ingresos, pero yo no pude parar de reír durante los siguientes 20 minutos. Me fui a la cama y me seguía riendo.
Intenté explicarle a mi compañero de piso lo que me hacía tanta gracia y él dijo que era una insolidaria con el pobre pastor. Aun así seguí riéndome. Ya estoy acostumbrada a ver las cosas de manera diferente al resto del mundo, y sé que mi sentido del humor (basado en el sarcasmo, que a su vez se basa en la desgracia ajena y en lo grotesco) no es comprensible para todo el mundo.
En este mundo, una de las cosas que más me ha hecho reír es la vez que mi amiga Rai (mi Primera Mejor Amiga) me confesó que hasta los doce años siguió creyendo ciegamente que ET vivía debajo de su cama; hecho éste que la tenía profundamente aterrada. Todas las noche se tapaba con las mantas hasta las cejas, temiendo que a ET se le ocurriese sacar su dedo lumino por debajo del somier. Cuando algo va profundamente mal y pies¡nso que soy la persona más desastrosa que jamás ha existido, siempre pienso: "ok, está bien, soy ridícula, pero Rai es peor: a ella le daba miedo ET".
Creo que la capacidad de reírse de los demás (siempre que vaya unida a la sanísima costumbre de reírse de uno mismo) es una virtud.
Ayer me compré unas merceditas negras con tacón grueso y con hebilla. Cuando las vi empezó a sonar en mi cabeza "Baby pop" de France Gall, y lo interpreté como una señal de que las merceditas me estaban destinadas, así que me las compré.
Mañana iré al trabajo con las merceditas, calcetines blancos y una faldita escocesa. En el mundo ideal de mi imaginación, lo que ocurrirá después es que, al verme, Goss caerá inmediatamente enamorado de mí e iniciaremos una intensa relación a medio plazo basada en el sexo desenfrenado. En el mundo real, no creo que pase nada, porque aunque mis merceditas nuevas tuviesen el poder de atraer a los hombres, sólo soy la telefonista y me paso el día sentada detrás del mostrador, con lo cual nadie podrá apreciarlas, y mucho menos Goss, que ni siquiera me mira.
Goss es el hombre más atractivo del mundo. Es un hecho objetivo. Además de eso también es uno de los agentes comerciales de mi empresa. En la empresa hay otros hombres guapos. De hecho, en el mundo hay otros hombres guapos. Pero Goss no es guapo: es hermoso. Mide tres o cuatro metros, tiene los ojos azules, perilla de mosquetero del siglo diecisiete y una espalda más ancha que el perfil de Rusia. Su espalda me fascina. Seguro que se pasa horas entera en el gimnasio.
No es que yo esté enamorada de Goss. Principalmente porque a) nunca me dirige la palabra y b) no es muy inteligente, aunque claro, eso se le perdona, porque la naturaleza se empleó a fondo en diseñar su físico y cuando le tocó moldear el intelecto se ve que ya no le quedaban genes suficientes. Además c) tiene novia, y no una novia cualquiera, sino una Novia Espectacularmente Bonita. Es una pareja tipo Brad Pitt y Angelina Jolie. Llevan tres años juntos y yo me imagino que cuando quieran tener hijos les subvencionarán, porque desde luego sus hijos serán también guapísimos y servirían para mejorar la raza.
Se me va mucho la olla cuando pienso en Goss. Por lo menos ahora me conozco lo suficientemente bien para saber que mi atención a un chico (cuando no hay sexo de por medio) suele durar unos cuatro meses y tres semanas (con sexo por lo general dura menos, pero eso es algo que ya discutiré otro día), así que me queda apenas un mes para seguir teniendo sueños eróticos con él. Luego, seguramente, se cruce delante de mí algún otro tal vez no tan atractivo pero con un sarcasmo a prueba de balas, o increíblemente culto que me recite poemas de Neruda al oído, y Goss será historia.
Mientras tanto, disfruto, que se me alegran las mañanas cuando Goss me pide que le rellene un albarán. Disfruto enormemente contestándole que se lo rellene él mismo...